EL ERMITAÑO QUE VINO DEL MAR

Aquella era una playa o lo fue, pero ahora era solo un erial salobre , que se resquebrajaba en grandes grietas , en donde de vez en vez brotaban unas pequeñas raíces, hilachos grises azotados por el viento y el sol incandescente , que rememoraban que ahí dentro , hubo alguna vez un poco de vida saliendo de la tierra, pero ahora solo eran suelos recubiertos de sal fósil , acumulada por muchos años.

Ahí no había un solo arbusto,mucho menos un árbol en varios kilómetros a la redonda.

Viento y solo viento que soplaba todo el día y toda la noche, pero no un viento suave, era una corriente de aire constante, que movía grandes nubarrones , cargados de agua, que presagiaban grandes tormentas ,que nunca llegaban.

De tiempo en tiempo, el viento también levantaba otros objetos , restos de basura , papeles , trozos de madera y la más variada colección de raros artículos ,que venían de quien sabe donde.

Cuando se veían los grandes acumulaciones de nubes en el horizonte, todos aseguraban , cuando no conocían el lugar ,la inminencia de lla lluvia , pero esta no llegaba nunca.

Ahí no había llovido en años, las nubes pasaban de un lado al otro, sin detenerse ni descargar un poco de su preciada carga.

Los niños jugaban inclinándose contra el viento , en un ángulo de cuarenta y cinco grados, como si una pared invisible les detuviese.

Y jugaban también a lanzarle al compañero una pelota , con solo elevarla suficientemente o lanzarla lo más lejos posible en frente de si, para que el aire se las devolviese, en un constante ritornelo.

Dentro del paralelo treinta y ocho, a la mitad de la Peninsula de la Baja California, en la República Mexicana, aquel sitio había sido virgen , hasta que se instaló «La Salinera», el tránsito fue casi nulo hasta ahora,sólo interrumpido por algún animal salvaje ,que perdido , había tomado un camino errado, ya que entonces,no había ninguno.

Años después el Gobierno Mexicano , construyo la Carretera Transpeninsular que atravesaba toda la región de Norte a Sur , tocando las principales poblaciones entre ambos extremos, de la Península de la Baja California.

También el mar aventaba hasta este sitio, de vez en cuando, restos de algún habitante marino, cadáveres y restos de peces y otras especies devoradas a medias por otras mayores- la Ley del Mar- arrastrados por las corrientes, hasta estos remedos de playas.

Lo que sí había era una enorme colección de conchas y caracoles,que envidiaría el más acucioso malacólogo, del mundo.

Ejemplares más o menos completos de todas las clases y especias comunes o raras , con las formas más exóticas y caprichosas y con todos los colores de la naturaleza.

Bellos ejemplares de » Nautilus, y miles de otros, de las más variadas especies ,con caprichosas formas , texturas y colores , bivalvos , univalvos , pequeños, grandes, de extraños nombres en latín , bautizados por sus descubridores y sus exóticas formas .

Aquí nadie recordaba, más allá de una pequeña brisa marina , que dejaba sobre los labios un regusto a sal , que se probaba al juntarlos.

La soledad en este sitio era constitucional , sólo era interrumpida por el silbo del viento constante y del murmullo casi religioso de algunas aves nocturnas y algunas ratas del desierto , que salían aprovechando la temperatura que descendía, abandonando sus guaridas, escondidas entre la tierra.

Lagartijas y cangrejos se arrastraban y salían de la arena, acompañando al concierto de murmullos y ruidos de la noche, en las playas cercanas.

Las noches si eran el más bello espectáculo, pocas veces visto en alguna parte, la contaminación era prácticamente nula ,sin la más pequeña interrupción por las luces de la ciudad, esto hacia que la contemplación del firmamento fuera magnifica, había prácticamente un ángulo de ciento ochenta grados , para contemplar la parte norte del hemisferio, con una plenitud más allá de lo creíble .

Recostado sobre la arena, al contemplar los miles de millones de estrellas , soles , galaxias, algunos corpúsculos que brillaban , aunque su cuerpo se hubiera destruido hace miles de años y todo lo que se podía ver ahora era su luz , que apenas nos llegaba y que perduraría todavía por muchos años, para que nosotros ,nuestros hijos y nietos las viésemos ,sin que muchas de ellas existieran ya.

Podían verse por miríadas, cada milímetro cuadrado que desviábamos la mirada era lleno de elementos estelares colocados en nuestro plano visual, pero sin embargo divididas entre ellos por cientos o miles de millones de años luz entre unos y otros.

Al contemplarlas sólo se podía oír la música de las estrellas, el absoluto silencio lograba que uno fijara su atención solo en la parte visual , pero en el fondo podían apreciarse oberturas y sonatas, el gran concierto del mundo.

Alguna vez estos terrenos contuvieron agua, que se deseco por años ,por el calor y el viento, que dejaron capas de sal, que al acumularse, propiciaron el cimiento para la producción de la sal posterior.

Al llegar la compañía , estableció campamentos , y empezó a construir casas para los empleados y los funcionarios ,después se hicieron los caminos, ocupando yeso y arena , caminos que soportarían tiempo más tarde , los grandes transportes, que acarrearían la sal hasta el puerto, donde sería embarcada para su venta final al extranjero, en grandes barcos cargueros.

La compañía era una conversión de un Grupo extranjero con el Gobierno Mexicano, que le permitía la explotación salinera ,usando los terrenos, haciendo albercas de poca profundidad, que recibían la salmuera, el agua marina que era bombeada hasta allí, y puesta a secar por el intenso calor del sol del desierto y el viento constante , formando una costra de sal de hasta quince centímetros de grueso.

Pasados seis meses , las cosechadoras, grandes máquinas que arañaban aquellas costras de sal , para ser subidas a las góndolas ,que las transportarían hasta el pequeño puerto , en tierra firme, en donde grandes barcazas, las llevaban arrastradas por un TUG,- un barquito conformado por un gran motor – que jalaba con un largo cable, hasta diez mil toneladas del oro blanco, arrancadas al agua del mar.

Estas grandes barcazas eran jaladas lentamente ,hacia el puerto de mar que se construyo en la Isla de Cedros , de donde la recogían grandes buques, que la cargaban hasta Japón , ese año se embarcarían hasta cinco millones de tóneladas de sal para uso industrial.

El pueblo de Guerrero Negro era un microcosmos formado,por un centenar y medio de familias , que habían llegado de mil maneras , para trabajar ahí , y que sólo buscaban la forma más adecuada para salir de él ,en la primera oportunidad.

Había los que querían huir del pueblo lo más pronto posible , comprando billetes de lotería, otros ahorrando por medio del Ahorro Nacional, o buscando grandes negocios que nunca se realizaban, pero la gran mayoría olvidando su desgracia por no haber podido salir de un pueblo con tres

cientas setenta y cinco personas, en donde no había nada que hacer , más que jugar al poker los sábados , o beber más de la cuenta y hacer hijos , es decir entreteniéndose con la esposa , con más efusividad de la común y necesaria, con los consabidos resultados, multiplicadores.

Tenía una tienda de abarrotes , una carnicería y una panadería , así como un tlapalero y un sastre remendón, que lo mismo hacia un traje de hombre como de mujer, y toda clase de remiendos , pegadura de botones y hechura de ojales.

Y por supuesto el vendedor de lotería y el vendedor de los Bonos del Ahorro , esperanzados vendedores de la gran ilusión de abandonar esas tierras, algún cercano día.

El pueblo era bastante nuevo, conformado en un principio; por las casas de los obreros , grandes galerones con sendas bóvedas de medio punto, que contuvieron al principio, a los encargados de las construcciones de la infraestructura , el primer puerto para cargar las barcazas de sal, los caminos , que fueron trazados y construidos cerca de las albercas de salmuera hasta el puerto nuevo.

Ahí vivieron por años los obreros haciendo las instalaciones , cargadoras , transportadoras y toda la maquinaria inicial necesaria para la operación , así como las casas que albergarían un rato más tarde a empleados y los funcionarios, que se encargarían de la administración y la dirección de la empresa.

Un camino periférico rodeaba todo el pueblo, y a bordo de un VW , se circunvalaba a todo lo largo y ancho, en cinco largos minutos, bien contados, desde la tienda de abarrotes hasta el principio, de las primeras dunas que se acercaban al pueblo.

También se construyo una iglesia , que al inicio fue sólo una capilla ecuménica, y con el tiempo se le colocaron imágenes católicas , hasta que un obispo o Cardenal llego un día a consagrarla a la advocacion de la Virgen de Guadalupe patrona de México y de Las Américas, al decir de los lugareños.

Para adornar la Iglesia se le construyo una pequeña torre que sólo se elevaba por cuatro metros , pero eso le permitía ser la construcción más alta del poblado y verse desde lejos.

También se arregló un jardín en el frente del templo, sólo que que el terreno , era tan seco y salitroso, que el pasto común, no crecía por más abono que le pusieran y no fue si no hasta muchas pruebas después,en que se llevaron a la zona,plantas y pastos de las más raras especies, traídas de los más alejados lugares , ya que la esposa del dueño principal , hombre muy rico, que había hecho su fortuna vendiendo combustible, en el tiempo de la guerra,se había empeñado en que ese atrio fuera siempre verde.

Por fin de un país africano, se consiguió que una especie muy verde y jugosa de hojas entre delgadas y gruesas ,soportara las inclemencias del suelo y permaneciera fresca y lozana , ya que la regaban dos veces por día , dándole un toque de naturaleza muy agradable, a toda la zona.

Había dos paseos por recorrer en el pueblo, dependiendo , si era para los caballeros o para toda la familia, el segundo era excepcional, pues consistía en tomar a varios autos en caravana , para recorrer tres y medio kilómetros. hasta llegar a unas playas, que en realidad, albergaban más riscos que arena , pero en donde se podían encontrar gran variedad de conchas y caracoles marinos y oír unos chorros de agua y aire, que se colaban desde el mar por el interior de las rocas , para salir a la superficie produciendo roncos ruidos que bufaban , siendo la diversión de los más pequeños.

Allí llevaban las esposas de los empleados , viandas y bebidas para pasar algunos domingos , mientras los hombres oían música y jugaban cartas para entretenerse y en donde se bañaban unos y otros y contaban el número de los chorros que interrumpían la tranquilidad de la zona, donde sólo podían oírse, algunos pájaros marinos y a veces algunos animales del mar , lobos marinos y de vez en cuando alguna ballena extraviada hasta ese lugar.

El otro era el paseo de los hombres solos, este se efectuaba normalmente los sábados , y consistía en un grupo de empleados , aficionados a tomar unas copas, y que esperaban con ansia la llegada del sábado, para la gran excursión , a la casa del ermitaño.

Este era un hombre que debió ser muy alto cuando joven pero ahora era un viejo encorvado de largas barbas entre blancas y grises, que caminaba con dificultad y que habitaba una casa construida de los materiales más disímbolos , pero que demostraba cierta maestría en su construcción ,

Nadie supo cuando ni como llego a este lugar, nadie sabía de cierto nada de su pasado, al derredor de él se tejían muchas leyendas, que si era ruso? Que sí había venido por barco, que si se había perdido, y que llego a las playas amarrado a un madero.

Nadie en verdad conocía su origen o nacionalidad, mal hablaba una jerigonza entre español e inglés , con mucho acento extranjero y que nadie acertó nunca sobre su verdadera procedencia.

Vestía unos pantalones y una larga chaqueta de mezclilla raídos ,que le habían regalado los empleados, hacia tiempo. Usaba un sombrero de paja deshilachado,que dejaba al descubierto , sus largas crenchas encanecidas , que hacían contraste contra lo requemado y arrugado de su piel .

Sus ojos entre grises y azules, tenían siempre un dejo de tristeza y cuando se quedaba mirando al infinito , podía uno perderse dentro de ellos.

Él recogía madera, madera que arrojaba el mar hacia las costas , pequeños y grandes trozos arrancados y transportados de quien sabe donde hasta este lugar , raíces , tablas , desechos y maderos de toda clase, de procedencia desconocida , que llegaban flotando.

Esta madera estaba humedecida por la salmuera, pero impregnada por la sal de esta ,era lo que le daba a la madera un gusto muy especial al quemarse y convertirse en carbón.

Con esta madera recogida una por una por el viejo ermitaño, después de ponerla a secar, se preparaba la carne, del sábado al medio día , hora en que se citaban los comensales, para asarla con ella y beber unos tragos de ron y unas cervezas, que venían del norte, en la barcaza que venia desde Tijuana y que traía los víveres y otros materiales cada semana , para el abasto de la población.

El ermitaño vivía con su esposa , una señora más rara que él, y a la que sólo se le había visto una sola vez, cuando estuvo enferma y él les pidió a los empleados, que la llevarán al pueblo, para que el médico de la compañía la revisara y le diera algo remedio para las calenturas , que la estaban matando.

Nunca más se volvió a ver a la señora, ella no aparecía nunca durante las visitas sabatinas. Sólo recogía la basura de la semana anterior, para que se la llevarán a tirar al pueblo ,en donde la quemaban en una caldera que alimentaban con ella.

Había sido muy buena idea, hace algún tiempo , encargarle la hechura de la parrilla al soldador, para asar la carne , ya que facilito mucho las tareas, y permitió con facilidad , preparar los alimentos.

El ermitaño después de juntar la madera y después de ponerla a secar , era el encargado de preparar el carbón, para asar la carne que los empleados le llevaban cada semana. También se llevaban tortillas de maíz y de harina para la preparación y las salsas, martajadas y de gran picor para acompañar la famosa parrillada.

Un sábado apenas al llegar, mientras el resto de los visitantes daban la vuelta, viendo el paisaje me acerque a él, para preguntarle algunas dudas, yo no supe como me gane su confianza, quizá porque a mi no me conocía .

Realmente era un extraño para él,solo me había visto un par de veces . ?Cómo va el tiempo ? – Como siempre -, me dijo usando sólo monosílabos . ¿Cómo esta tu esposa? – bien me dijo, no se queja de nada. Después de hacerle algunas preguntas adicionales le pregunte de donde había venido, mira me dijo, te contare;

Mi hermano y yo vinimos a América de la mano de nuestros padres, vinimos huyendo de los horrores de la guerra, fuimos una familia inmigrante, salimos de Lituania y después de muchas vicisitudes , siempre huyendo pasamos por Francia y ahí nos embarcamos en un barco carguero .

Un amigo de mi padre que encontramos en Caláis , nos ayudo a encontrar el barco y el viaje .

Ese fue mi primer barco, dentro de unos galerones inmundos , pestilentes y casi sin comida, después de casi un mes de penurias y entre las ratas que infestaban el barco, llegamos a América.

Mi nombre es Gratzinsky ,soy Salomón, – Dijo mi Padre- pero el aduanero anoto lo que entendió , o lo que se le dio la gana , el caso es que terminamos Cranzky, eso fue lo que quedo anotado en nuestra entrada.

Mi padre era carnicero en Lituania , y mientras aprendía el inglés, monto con ayuda de unos paisanos, su propio negocio de venta de carne y embutidos.

Nunca nos sobro ningún dinero, mis padres eran muy ortodoxos y cumplan con todos los ritos de la Sinagoga

Yo vine en un barco , pero no hasta aquí , yo fui marino de la Armada de…, y sus ojos se humedecieron , no término la frase pues la voz se le atoró en la garganta, las palabras mal pronunciadas, tardaban mucho en salir de su boca y continuó diciendo- yo serví en la Armada de mi País y otra vez sus ojos grises se rasaron de lágrimas -Vine en un Barco desde San Diego, porque mi único hijo murió en un accidente de aviación, él era piloto del ejército.

En ese momento mis compañeros se incorporaron al grupo y el Ermitaño dejando de hablar, nos dejo solos para que comiéramos.

La comida transcurrió como otras tantas veces, entre bromas y recuerdos de cada uno de los asistentes, y entre cerveza y cerveza. La tarde fue ganando terreno y mientras en el horizonte se llenaba de nubes que nunca llegaban , yo me rehuse a acompañar a mis amigos para comprobar si habían pescado algo o si había caído alguno que otro crustáceo entre sus redes y me quede acompañando a nuestro anfitrión, con ganas de continuar con la historia.

En seguida continuó – después me case y tuvimos un hijo que des enrolo en la Aviación unos años después,yo hice una pequeña fortuna , al salir de la Marina, compramos una embarcación y nos fuimos a vivir a San Francisco.

Cuando me dieron la noticia de que mi hijo de veintiséis años había muerto, yo me puse como loco, no quería saber de nada ni de nadie, subí a mi pequeño barco completamente borracho y eleve las velas, para empezar mi viaje hacia ninguna parte,bien provisto de ginebra Inicie mi viaje , virando hacia un lado y hacia otro, hasta que sentí , después de algunas horas que estaba en mar abierto. Y me percate que con un fuerte golpe, había roto la radio de mi embarcación y que esa noche no logre descifrar en donde estaba.

Al otro día, prosiguió – cerca de las seis de la tarde logre despertar de una terrible congestión alcohólica y,no acabe de darme cuenta que además, de haber perdido el rumbo de mi nave, tampoco recordaba quien era yo ni de donde venía. Me había dado un fuerte golpe en la cabeza y todavía tenía un inmenso hematoma,y una herida abierta de la que yo no manaba sangre. Limpie mi herida con ginebra y volví a dormirme.

Nunca supe cuantos días viajé,por que no recordaba ni como hacerlo ,a pesar del que contaba con una brújula y con un sextante,que tampoco sabía manejar.

No supe cuantos días navegue a la deriva , con el capricho de los vientos,

En algún momento encalle con mi barco cerca de aquí y encontré , un vieja cabaña abandonada, allí me refugie hasta que poco a poco recobre mis facultades, nunca supe cuanto tiempo estuve completamente desconectado de la realidad, después de comer pescado, tortugas y otros animales que podía pescar. En algún momento unos viajantes que cruzaban por aquí me dijeron en donde estaba.

Con ellos envíe una carta a una dirección que recordaba, en los Estados Unidos y milagrosamente mi carta llego a su destino, pero mi esposa había muerto de pena, por la muerte de mi hijo, esto lo supe, sólo mucho tiempo después.

Durante algún tiempo construí con mis manos esta casa que tu conoces , hasta que encontré a mi compañera, no me preguntes acerca de ella , porque no se mucho, sólo te diré que me acompaña, ya desde hace mucho tiempo , que no se tampoco de donde vino, ni a donde iba, sólo pasaba por aquí, le hable y se quedo conmigo.

Desde qué llego «La Salinera «y empezaron a construir los caminos , alguien me descubrió por aquí y ahora he encontrado algunos amigos y afortunadamente el camino que atraviesa la Península , no pasa cerca de mi casa, porque de otra forma, tendría muchas visitas no deseadas.

Llegue a este sitio hace más de veinticinco años, y sólo dos veces he visitado la compañía, una ocasión , cuando yo estuve enfermo y la segunda, cuando a mi mujer le dieron las calenturas.

No quiso decirme más , sus palabras siempre entrecortadas, fueron arrancadas de su garganta, entre lloros y recuerdos angustiosos, tampoco quise insistir más , en ningún tema , sobre todo porque sentí que le dolía cuando hablaba de algunos en especial.

Acabo aquella comida sabatina y acabo mi estancia por aquellos lugares ,no regrese nunca , pasaron muchos, muchos años , pero los recuerdos de los paisajes del desierto frente a las playas , sus riscos,sus noches estrelladas infinitas y la figura del Ermitaño, que vino de la Mar, su triste historia , y los personajes y lugares que conocí entonces dejaron una honda huella imborrable en mi memoria.

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