Es por la ausencia por la que notamos su falta
Es por la desolación que notamos su concurrencia
Las largas avenidas y calles vacías, me permiten ver
La extraordinaria belleza de las casonas de mi barrio
No preocuparme por lo difícil del tránsito, me deja ver las jacarandas florecidas
Y sin cláxones estrepitosos me percato de pregones y cantos callejeros
La escapada de mi confinamiento, me ha permitido ver las fachadas coloridas
Antes solo el desfile interminable de vehículos y transportes amontonadas
Que espectáculo más tétrico, solo parecido a la lentitud de un cortejo funerario.
Las vacías callejuelas, ayunas hoy, de múltiples expendios clandestinos.
Y de sus habituales concurrentes, que abarrotan,consumen y estorban el camlno
Y los trayectos lentos ayer,ahora acortan pronto los destinos
Hasta las nubes se alargan deteniéndose en el viento que las empuja.
Los pájaros libres se encierran solos sin terminar apenas el dia
Y resguardan con sus hojas cansadas y marchitas el viento de la noche.
Ay cuanto dolor por las lánguidas avenidas, dejando solo el rumor de las lágrimas
Como el encierro de la esperanza, nos aprieta y cierra la garganta
Como es que algo tan cruel y deshumanizado, nos ha permitido
reencontrarnos con la familia, algo tan preciado y desafortunadamente por
muchos olvidado o despreciado.
Ya los grises y violáceos marchitan los ecos tristes de la enfermedad sobre
la ciudad,mientras las encendidas jacarandas explotan sus flores,
escondiendo cientos de pájaros, que ajenos a las circunstancias gorgean y
cantan descarada e impunemente,desconociendo pandemias y otras
tragedias, que circulan en su derredor, sin que ellos, se percaten de estos
asesinos microscópicos