Vera historia del descubrimiento de América,
por el ilustre navegante Sr Don Cristóbal Colón y
La Conquista de la nueva España.
En un día tan celebrado,
de este septiembre lluvioso,
quiero contar una historia,
de un pueblo muy renombrado.
Es de México sitio hermoso,
del qué hoy hacemos memoria.
Fue en un tiempo muy añejo,
que tribus de caminantes,
llegaron hasta el gran Aztlan.
Siguiendo de padres el consejo,
con decisiones brillantes
Fundaron sobre un lago, Tenochtitlán
Habíanles dicho que encontrarían,
una águila sobre un nopal,
devorando a una serpiente.
En medio del Lago la hallarían,
arriba de un pedregal.
y allí detendrían a su gente.
Sobre él diseñaron una ciudad divina,
Trazando avenidas, calles y puentes,
construyendo pirámides y templos,
haciendo caminos y ciudades vecinas,
con acueductos, riachuelos y fuentes,
casas, edificios y varios monumentos.
Con estructuras y monárquico gobierno,
Castas , oficios y dedicaciones.
Su ciudad fue ejemplo de esfuerzo y trabajo
Escuela ,sacerdotes, militares, orden eterno.
Un pueblo con grandes pretensiones ,
con mucho orden y sin ningún relajo.
Pero del otro lado del mundo,
Un joven e inquieto navegante,
queriendo encontrar nuevas rutas,
Empezó a buscar el refundo,
entre varios Señores reinantes,
y de varias damas, reclutas.
Entre Italia ,Portugal y España ,
coqueteó nuestro intrépido navegante,
estudiando quien más le convenía.
Hasta qué se decidió con saña,
por el Reino Castellano galante,
que sí de mucho oro presumía.
Con las joyas de la reina dispuestas,
y con la venía del rey aragonés,
se acordaron las prestaciones.
Y se construyeron carabelas enhiestas,
Haciéndose a la mar, juntas las tres,
saliendo del puerto de Palos sin dilaciones
Con nombres de lo más diverso,
La Pinta, La Niña y la Santa Maria,
con marineros no muy marinos,
Iniciaron el camino que parecía sin regreso
Haciendo con Colón la larga travesía ,
con modales no siempre muy finos.
Un venturoso día por la mañana,
Al despuntar el alba,desde arriba del galeote,
un avezado grumete , subido en un mástil fuerte,
Rodrigo de Triana grito con voz engolada,
Dejando oír, sólo del eco el rebote,
«Tierra a la vista»,¡ hoy empieza nuestra suerte!
Llegaron a San Salvador ellos así la llamaron,
y allí empezaron los problemas .
Un marinero dijo , yo quiero una cantina,
Otros tripulantes la gresca armaron,
Repartiéndose el resto de los temas:
Hoteles de paso, baños , abarrotes y letrinas .
Realmente insólito resulto el reparto anticipado,
Pues el señor Don Cristóbal miraba con asombro,
entre su gente una disputa tan complicada,
sin distinguir entre marino, comerciante o soldado,
Que ya atisbaba de su botín sólo el escombro,
ya que para La Corona,no quedaba casi nada .
En cuanto habían empezado el triste desembarco,
todavia con las botas entre el agua y la arena,
En el horizonte aparecieron los nativos,
indigenas sí, pero con sus flechas y sus arcos,
viendo de lejos a los españoles como cena,
acercándose a la playa caminaron muy altivos.
Viéndoles en avanzada Colón dijo a sus grumetes,
A la carga, no no no a la Barca, !gritaba confundido!
En retirada, comerciantes y soldados regresaban,
chapoteando entre sus lanchas de juguete,
Huyeron dejando su vergüenza sus armas al olvido,
Perdiendo los negocios por los que antes peleaban.
Desta forma esta historia jamás ha sido contada,
Pues la verdad duele mucho mucho y poco agrada.
De todo esto yo doy fe para quien no sabe nada,
Ademas, les advierto esta triste historia será continuada.
De la originaria gente buena ,
el genovés con candor relata,
que solo sus vergüenzas cubrían,
con plumas y taparrabos la escena,
y grandes adornos de oro y plata.
La codicia despertaba la avidez ,
de algunos marineros aguerridos.
Dentro de ellos un tal Cortez,
que de eso no tenía ,más que el apellido
Lleno tres galeotes, de puro desvergonzado,
Pillos y rufianes de la peor calaña,
Contratados con ilusiones y promesas,
abandonaron pronto la vieja España ,
huyendo de la justicia, esperando las riquezas.
Con los mapas inventados por Colón,
que creyó a las Indias haber llegado,
y después de un fuerte atorón,
encontró a una América extrañado.
Mientras sus marineros a las suertes jugaban,
los negocios que harían en el nuevo mundo,
sus enfermedades y penas se contaban,
Sifilis y piojos exportados de su inframundo.
Con tan poco galante y selecta tripulación,
a las islas de las tierras ahora descubiertas,
Llego la malograda y pobre expedición ,
abriendo de las peores prisiones las puertas.
El capitán Hernán Cortez lleno sus alcancías,
reclutando una punta de malandrines y grumetes,
sacando de carceles ,hospitales y mancebías,
preparando la conquista con caballos y juguetes.
De nuevo arribó a las Indias y a las indias derribó,
Pues pronto tuvo por concubina a la Malinche,
Joven, picara e , inteligente , con la que se acostó,
aunque en esa lid a ella .le pego las chinches.
Pronto encontró a los tlaxcaltecas , bien dolidos,
que a los aztecas ya les pagaban tributos,
haciéndoles promesas a los indios jodidos,
que además de traicioneros, eran brutos.
A sus aliados los impresionó con los caballos,
a los que confundían como una sola bestia.
Pronto cruzo valles y montañas, como de rayo,
atropellando todo sin cuidado ni molestia.
Al llegar a la Gran Tenochtitlán, se quedo patidifuso,
viendo aquella grandeza para él ,tan inesperada,
pues nunca jamás había visto nada tan confuso,
en toda su canija vida ,abarrotera y arrastrada.
Palacios, casas , templos, calles y grandes avenidas,
entre lagunas , plantas , lanchas y embarcaciones.
Nada como esto había visto en su correteada vida,
en España , Portugal, y otras muchísimas naciones.
Contando con tlaxcaltecas y un ejército muy escaso,
con unos cuantos caballos y pensando en el tesoro,
cayó sobre la cuidad , cambiando tiro por trancazo
Buscando por aquí y por allá , si encontrar el oro.
Primero se fue Moctezuma y Cuitláhuac lo siguió ,
pero apareció Cuauhtémoc batallando sin demora,
y en el árbol de la Noche Triste, a los gachupas tronó,
huyendo de los mexicas llorando hora por hora.
Reforzando a sus tropas con más malandrines,
reculó por unas horas para atacar con más ganas,
volviendo a armar de nuevo a indios y gachupines,
apresando a Cuauhtémoc en el Puente de las ranas.
Gran batalla , mucha sangre , muchos muertos y heridos,
Piedras, lanzas y arcabuses, machetazos a montones
Ayes , gritos muchos despanzurrados y doloridos
Olor a muerte, a sangre seca, y soldados sin calzones.
Indagando por el tesoro , los pies a Él le quemaban,
¿Informad ¿En donde teneis todo el oro y las joyas ?
y en el idioma Mexica , Cuauhtémoc les contestaba,
tengan su tesoro, venganse por él , esta en las ollas.
Haciendo una mala seña , a pesar de su gran dolor,
El Gran Tlatoani, les pintaba un caracol con la mano,
!Mátenme hijos del tres de espadas! , que moriré con honor,
aquí entre mis piernas ,cuelga su tesoro bien sano.
Así les cuento la vera historia del gran descubrimiento,
y de la cruenta conquista a manos del español .
de todo lo demás que hayan oído, nada es cierto.
todo ha sido un teatro bufo, un buen teatro guiñol.
Yo el Cronista Oficial Doy Fe
De lo antedicho como cierto.
Juan Nopaltzin Cacama