UNA HISTORIA AÑORADA

DEDICATORIA

Dedico estas lineas a  mis amigos, Justo Ezquer García, Luis Moran Zoreda y Roberto Campa Arroyo,quienes me han brindado el favor de su amistad, solo por los últimos sesenta y cinco años, y en especial a Roberto, a quien por su persistencia y empeño le debemos la oportunidad de volver a encontrarnos de nuevo.

LA HISTORIA COMIENZA

El JARDÍN DE NIÑOS

Solo una borrosa visión, de unos niños pequeños vestidos de blanco,con pantalóncillos cortos, llevados de la mano por sus madres, haciendo castillos de bloques de madera y jugando a las rondas, mientras cantaban y reían .

Bien que recuerdo, que mi padre escribió, unas sencillas lineas, para que yo las recordara, el día en que el Jardín, recibió el nombre de Manuel M. Ponce (Por cierto uno de los mas grandes compositores de música clásica, para guitarra y otros muchos instrumentos) Pues esa mañana, después de haber repetido cientos de veces el poemita recite: «Manuel M. Ponce, quiero ver tu nombre grabado en bronce, en la puerta de mi escuela»

Que tiempos aquellos, que sencilla era nuestra vida por entonces, nuestras grandes penas por la pelota perdida, o por tener que ponerte aquel abrigo grueso que no te gustaba, nuestros problemas terminaban, cuando por fin nos comíamos las espinacas, o la sopa de zanahorias, que comíamos a regañadientes, o cuando conseguíamos el permiso por un ratito, para ir a jugar con nuestro vecino, hasta la casa de enfrente.

Que pronto termino este paraíso,ya cumplidos los seis años nos fuimos a la Primaria.

EL PLANTEL

La escuela primaria M 168 Estado de Chiapas,  se edificada con sus altísimos dos pisos y sus dos patios, el chico y el grande; con los estudiantes del primero al tercer año colocados en el primer piso y los del cuarto al sexto, ubicados en el segundo piso, pues ellos ya podían subir escaleras y sus dos áreas,  la dedicada a los varones y la dedicada a las niñas.

Al entrar a la izquierda, estaba la oficina del Director , quien desde muy temprano vigilaba la entrada de los alumnos, que iban llegando poco a poco, acompañados de sus padres, papá o mamá, quienes cargaban, por los mas pequeños, grandes mochilas llenas de libros y cuadernos y toda clase de útiles escolares, necesarios para los temas cursados.

Al fondo de la entrada, normalmente se exhibía un cuadro, la más de las veces al pastel, alusivo a alguna actividad en curso o celebración , Día de la madre, Día del del niño, La Independencia, La Revolución etc, cuadros de gran formato, magistralmente pintados por el Maestro José Tobón , verdaderas obras de arte, nunca suficientemente reconocido ni valorado, como un gran artista.

A la derecha, la entrada a la sección femenil y el paso hacia el resto de la escuela, mas adelante la Cooperativa Escolar, una institución que recuerdo con gran cariño , por su beneficio , extraordinaria y envidiable forma de operar, al iniciarse las clases, los niños que querían ser socios de la cooperativa, tenían que hacer una aportación de diez pesos, pero no era obligatorio hacerla , con estos fondos, se compraban a buenos precios, por hacerlo al mayoreo, toda clase de golosinas sanas y artículos, necesarios para los estudios de los escolapios, y se revendían todavía a buenos precios, mas barato que en la calle al menudeo. Y lo increíble , y milagroso en un organismo público, era que al final de los cursos, la cooperativa se liquidaba, entre los socios aportadores, devolviéndoles su aportación, mas varios tantos adicionales por sus utilidades.    Í

La escuela tenia un gran patio (entonces, nos parecía que era inmenso) en donde se iniciaban las clases los lunes, con la ceremonia a la bandera, los grupos se alineaban, formando filas, desde el mas chico hasta el mas grande, para presenciar el espectáculo, que iniciaba con la banda de guerra, y la escolta, que acompañaba a la bandera , que era traída desde la Dirección, y a paso marcial, marchaba desfilando, hasta alcanzar el asta bandera, en donde era izada, con el redoble de los tambores y los resoplidos de las desafinadas cornetas, que entonaban los primeros acordes del himno nacional.

Ya todos juntos cantábamos, el coro y dos o tres estrofas, del Himno Nacional que alcanzaban, hasta que la bandera llegaba a su punto mas alto,con la mano cruzada sobre el pecho,saludábamos respetuosamente, guardando el mas absoluto de los silencios,

Entonces el Director nos relataba alguna  efeméride alusiva a la fecha y nos hacia una arenga para seguir estudiando con ahínco y dedicación ,acto seguido la escolta se retiraba, entonando los acordes de la marcha Zacatecas,que acompañaba a todos y cada uno de los grupos, hasta que se instalaban en sus respectivos salones.

Esta ceremonia quedo grabada en lo mas profundo de nuestros corazones hasta la fecha.

La escuela tenia una enfermería, a la que acudíamos con cierta frecuencia, al recibir un raspón, ocasionado por alguna caída, fruto de los juegos nada cuidados como las carreras, las coleadas( pequeñas cadenas de educandos, que unidos por las manos, eran tirados hacia adelante ,hasta que el de atrás era lanzado con fuerza, por el tirón de una vuelta forzada),encantados, tamaladas, burro y otros no menos rudos y peligrosos juegos.

El Salón de actos era un gran salón, ubicado en el segundo piso para  eventos, conciertos ,asambleas y otros convites, en donde era necesario reunir algún contingente numeroso.Tenia un piano ,no muy bien afinado siempre, que acompañaba a las clases de música, que practicaban los diferentes grupos,que de cuando en cuando, recibían esa instrucción. Y servía de sala de reunión, para la sociedad de padres de familia, que muy activa siempre, conseguía del Gobierno y de otras autoridades, una serie de prebendas y concesiones, para la escuela (Nuestras madres siempre fungieron activamente dentro de esta eficiente sociedad.

LA SALIDA DE LA ESCUELA

La campana de  bronce,  era el instrumento que señalaba la entrada, la salida al recreo, la vuelta de él y la salida,  escalonada con tres turnos (Todavía resuena en mis oídos y me parece escucharla a las doce del día. Hora en que salíamos , los mas pequeños, el bullicio era indescriptible , parecería,que hubiésemos estado encerrados toda la mañana, ya estaban las madres de los de primero y segundo años, esperando por sus críos , que alborozados pedían un chicharrón de harina o una rebanada de jícama con chile, limón y sal, o bien una gran rábano rojo untado de limón, o paletas heladas o mil increíbles golosinas de las mas variadas especies, que devorábamos ,como si no hubiéramos comido en muchas horas. El parque enfrente de la escuela, se llama todavía Felipe Santiago Xicotencatl, el verdadero y único oficial en el asalto al Castillo de Chapultepec,y en esta época contaba con una gran superficie dedicada a los juegos mecánicos simples     (  resbaladillas  volantines y subibajas en los cuales, pasábamos unos minutos antes de ir a casa a comer de a de veras y a hacer las tareas , para el día  siguiente.

UN EJEMPLO PARA LA POSTERIDAD

Eso es lo que era nuestra maestra de primer año, Concepción Ortiz Medina, un personaje inolvidable, un ejemplo de lo que debe ser un maestro que enseña las primeras letras, mexicanista por convicción, amaba a México por encima de todo,( Sus hijos Cuauhtémoc y Xochitl ) Dedicada, empeñosa, amante de su profesión  de su boca y de su mano salían como flores las primeras letras,y los primeros números, Dios la tenga en la gloria allá arriba, porque aquí abajo siempre vivió de manera modesta y callada sin recibir mas que las gracias por sus preciosos oficios.

Aun recuerdo sus palabras diciendo » ce-u- a – u- ache -temoc » que repetíamos para no olvidar, como se escribía el nombre, del último emperador azteca. Era genial tenia la dulzura de los ángeles en la tierra y la paciencia de los santos, para sobrellevar a una  pandilla de inquietos mozalbetes, con muchas ganas de aprender, pero con todas las distracciones del mundo.

Ahora  ya habíamos aprendido a leer, ya teníamos siete años, ahora si a conquistar el mundo. Yo por mi parte me propuse a leer algunos libros( prohibidos hasta entonces) que mi padre guardaba celosamente, todavía recuerdo algunos títulos Lucrecia Borgia, La Torre de Nesle,  El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, el  propósito se quedo en el empeño, pues las primeras páginas, me parecieron muy aburridas y ahí quedo mi lectura de los grandes volúmenes , que muchos años después si leí y releí, con mas aprecio.

AL SEGUNDO AÑO

Otra maestra, ejemplo de dedicación y persistencia , fue María Elena VIvanco nuestra profesora del segundo año, a ella le tocaron sumas y restas y a perfeccionar nuestra lectura, toda una tarea, tratándose de pequeños enanos de siete años, inquietos y revoltosos, como todos los de su edad. Con grandes dificultades empezamos a estudiar historia de México , ya nos enteramos de quien era Hidalgo y Morelos , y aprendimos  a distinguir especies de plantas y animales y nos enseñaron el nombre de los Estados de la República, para nosotros entonces, todo un infinito de conocimientos, en un solo año escolar.

Todavía jugábamos la mayor parte del tiempo y aprendimos varias canciones infantiles que ya hemos olvidado, con el paso del tiempo, después de todo la amistad de nuestras madres, habría  hecho que ahora siguiéramos siendo amigos ,pues ya nos conocíamos desde el jardín de niños y ahora continuábamos , con nuestra amistad.

AL TERCER AÑO

Ahora empezaba lo difícil, tendríamos que aprender, nada menos que las tablas de multiplicar, esas listas larguísimas  de puros números ,que teníamos que aprender y recitar de memoria, lo que nos salía mejor era la tonada » dos por uno dos ,dos por dos cuatro, dos por tres seis» .

Ya sabíamos hacer multiplicaciones de dos cifras en el multiplicador,ya éramos grandes, de eso si no había duda, ahora nuestro problemas matemáticos eran mas difíciles y teníamos que hacer muchísimas cuentas de tarea, sumas de tres sumandos, restas y ahora también muchas multiplicaciones.

Nuestra querida maestra era una mujer extraordinaria se llamó Esperancita,(Nunca recordé su apellido, ya que siempre la llamábamos así) todos la quisimos mucho entonces y ahora que la recordamos con gran cariño y veneración .

Era una persona que amaba su profesión y que estaba enamorada de la infancia a la que atendía , dulce, paciente y dedicada en cuerpo y alma. Sin duda, por aquel entonces, uno de los años mas difíciles de nuestra corta carrera.

UN INTERMEDIO (EL RECREO)

Un evento que todos los días esperábamos , desde la hora de entrada, hasta el toque de la campana, que nos invitaba  a salir a jugar y sobre todo a comer, por que en esa época teníamos una hambre atroz, comíamos de todo , pero sobre todo las tortas que nos hacían en casa, las había de todo, desde las muy compuestas de jamón o queso de puerco, hasta las del reducto  del día anterior , lo que había sobrado y entonces eran tortas sorprendentes, ya que podían ser de cualquier cosa, plátano con canela, albóndigas, de enchiladas , o de tamal, esto no importaba mucho, nuestras madres las habían hecho con todo su amor, para sus pequeños gigantes , que estaban creciendo día a día y los que dejaban la ropa casi sin usar, porque ya habíamos crecido o porque ya les habíamos hecho muchos agujeros de tantos raspones.

Que no jugábamos , todos los días inventábamos un juego nuevo, por supuesto,baleros, yoyos, trompos, diávolos, canicas , béisbol, fútbol, carreras de todo tipo,y algunos en compañía de las niñas , como la roña, encantados, o algún otro , que ya no recuerdo.

En fin este lapso, nos hacia verdaderamente felices, disfrutábamos como enanos, efectivamente como lo que éramos entonces.

AL CUARTO AÑO

Ernesto Huerta, sin duda un hombre difícil de no recordar, un maestro en toda la extensión  de la palabra, otro ejemplo de lo que debe ser un verdadero apóstol de la pedagogía.

Durante este año pasaron muchas cosas importantes para nosotros, en lo escolar, en lo social, en fin en todo, por fin tuvimos un maestro hombre, porque ya comente que a las niñas solo las veíamos  a la hora del recreo, y los primeros tres años tuvimos mujeres por maestras, pero ahora teníamos a un hombre, un Maestro maravilloso, su primera solicitud fue para que compráramos y lleváramos a la escuela unas resmas de papel revolución , (el mas barato del mercado) con el que después  de cortados los pliegos haríamos hojas y finalmente cuadernos, y que cuadernos, los cosimos con una aguja de arria (una aguja grande y firme que pasaba dejando un cordel de cáñamo, entre las perforaciones que habíamos practicado en las hojas, esta fue la primer tarea que hicimos en la escuela, guiados por ėl, que nos enseño como hacerlo.

La segunda tarea fue llenarlos de palabras y repetirlas muchas veces hasta que aprendíamos su ortografía y mejorábamos la caligrafía , dos cosas verdaderamente raras en la actualidad, que hoy casi se han perdido , desafortunadamente para siempre.

Este método, implantado por este hombre rudo oaxaqueño, de tez  morena,  de una dulzura difícil de igualar, nos llevo casi al final del curso a ganar, un Concurso Nacional de Ortografía ,que se celebraba entre las diferentes escuelas de la República Mexicana, Esto nos lleno de orgullo, y nos permitió aprender casi todo lo que hasta hoy, conocemos de estas disciplinas.

También aprendimos otras muchas cosas, historia, geografía , biología , y matemáticas (aprendimos ademas de a dividir, a obtener la raíz cuadrada  y otro complicados problemas de regla de tres, que mucho nos ha servido hasta hoy.

Ahora éramos hombres de grandes conocimientos,y estábamos orgullosos de ser «Campeones de ortografía de toda la República .

En lo social, nuestras queridas madres decidieron que ya estábamos aptos para estudiar el catecismo, (no se si el del Padre Ripalda, o algún otro en boga por entonces) , pero esto sirvió de pretexto, para que ellas se reunieran con mayor frecuencia, a charlar y a practicar algunas labores de tejido o de costura o simplemente a comentar, las cosas  del mercado, recetas de cocina,o la ultima radionovela que se transmitía en esa época. Debo recordar que todavía no había televisión ni en blanco y negro y menos de color.

Así es que mientras nosotros  cuatro, Justo y su hermano Mariano, Luis y yo,aprendíamos  preceptos y oraciones, nuestras madres se entretenían. Al terminar, como las lecciones las  tomábamos en casa de los Ezquer,los menores nos íbamos, a la fabrica de hielo del padre de Justo y de Mariano, a jugar con los gigantes ( Entonces  bloques de hielo de cincuenta kilos ) y a deslizarnos por toda la fabrica, encima de ellos, hasta que éramos llamados para llevarnos a nuestras respectivas casas, para cenar.

Un rato después, antes de que terminara la inducción, que nos aterrorizaba por las llamas del infierno, y la confusión que teníamos entre las categorías de los pecados entre veniales y mortales, que entonces no distinguíamos bien, no supe nunca a quien de nuestras respectivas madres, se le ocurrió la disparatada idea, de que nos vistiésemos con el hábito de los agustinos, los mismos que atendían la iglesia de la Consolación en la Colonia Alamos, en la que haríamos la primera comunión . Esto resultaría interesante ,ya que los parroquianos y visitantes verían a los sacerdotes, luciendo los mismos hábitos que los niños que comulgaban, pero el Diablo siempre mete la cola a última hora , pues Jaime , hermano mío, que había asistido poco a los catecismos, sabia mas de lo que pensábamos , y entonces se les ocurrió, que él también hiciera la primera comunión con el grupo , solo que como ya no había tiempo, para que le confeccionaran su hábito, fue vestido con un traje convencional para llevar a cabo la ceremonia. La foto de la ocasión revela a  a un grupo  de pequeño mostrando(Ridículamente) de frente, sus libros de misa, que habían recibido como regalo, junto con los rosarios en la mano.

Recuerdo gratamente la ocasión y la foto.

OTRO INTERMEDIO (Los  Desayunos Escolares)

Este fue el titulo, que entonces le pusieron a esta actividad, pero resultaba muy útil y necesaria para que un buen número de niños, que llegaban a la escuela, sin haber ingerido ningún alimento. Así  es que manos a la obra ,toda una labor gubernamental, se conjugaba con un gran número de madres de familia que generosamente colaboraban con algunos alumnos a distribuir  «los desayunos escolares» , unas pequeñas cajas de cartón gris que contenían un plátano, o una manzana, y dos tortitas, una de jamón del diablo o pâté, y otra de ate con queso  o cajeta , y un vaso de leche que se servia por las madres voluntarias, en un salón desayunador, para que los menores asistieran a clases con algún alimento, en el estómago, estas maravillas se servían contra el pago, de una moneda de cobre de veinte centavos, que era canjeada por un boleto que recogíamos los alumnos voluntarios, no cabe duda que era una obra útil y productiva, para los educandos necesitados y  muy hambrientos a esa edad.

AL QUINTO AÑO

De nueva cuenta, nuestro maestro ere un hombre, Julio  Arrollo Carrillo, una vez mas un buen ejemplo de dedicación y cariño por la carrera. Un hombre esforzado, que complementaba sus escasos ingresos como maestro, dando clases particulares , regularizando alumnos de otros grados en diversas materias .

Lleno de actividades, siempre buscaba en que entretenerse y encargarse de las tareas mas disímbolas, entre ellas , yo recuerdo que quince minutos antes del recreo, un grupo de alumnos , yo, entre ellos, entrábamos a una frenética actividad y empezábamos a preparar un sinnúmero de tortas, en una linea de producción en serie,  casi mecánica e ininterrumpida, mientras algunos partían las pequeñas tortitas,  otro grupo untaba de crema y mostaza y adelante se partían jitomates y cebollas, para agregar una rebanada de jamon o de queso de puerco y un poco de rajas de chile en escabeche y terminar envolviendo,  esas maravillas, mientras un grupo distinto salía al recreo, a vender por veinticinco centavos cada una de ellas.

Nuestro maestro decía que «Hay personas que nacen con estrella y hay otras que nacen estrelladas» No estaba satisfecho con lo que tenia y menos con su suerte, siempre fue un inconforme, pero a pesar de todo ,luchaba por ser algo diferente de lo que le había tocado, sin embargo todavía hoy recuerdo gratamente todas sus enseñanzas, que fueron muchas y muy útiles .

POR FIN SEXTO AÑO

Julio Flores nuestro maestro , era un hombre rudo y corpulento de andar cansado, de pocas palabras , pero siempre agudo y oportuno,siempre dispuesto a la broma, pero que no admitía la indisciplina, bajo ningún concepto, estricto como pocos .

Mantenía la clase dividida de forma estratégica , ya que el salón tenía Tres hileras dobles de mesa bancos y una sola fila de asientos, para una sola persona , adosados a la pared, en esta ultima, la mas alejada de su escritorio sentaba, en estricto orden descendente de promedios, a los alumnos mas destacados y cada asiento tenia el nombre de uno de los siete sabios de la Grecia antigua, pegado en la pared.

Así podían leerse Solón de Atenas, Tales de Mileto, Cleóbulo de Lindos, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Pítaco de Metilene, Periandro de Corinto,el resto de los alumnos, eran seguidamente colocados de la misma forma, dando vueltas al salón de clase, para terminar con los mas «burros», mas cerca de él, para vigilarlos mas y evitar su mal comportamiento y por ende sus malas calificaciones, en el «Valle de los muertos»(Zona así denominada por la clase entera ).

Esta técnica siempre le dio buen resultado, porque mientras los «aplicados » eran destacados por una parte, eran también los que menos dedicación necesitaban, del propio maestro, y así repartía su atención,  desproporcionadamente para todo el grupo.

A veces entre nosotros los grandes de la escuela, el empleaba palabras altisonantes(Para    La época ) y todos los días a las doce del día, cuando sonaba la campana, anunciando la  salida de los grupos de primero y segundo años, él al oírla, se llevaba la mano a la cabeza, como si se quitara un sombrero y repetía «Las doce dijo un arriero y tatata-tata quien no se quite el sombrero» la broma repetida todos los días, se hizo pronto costumbre y servia para hacer una interrupción, que nos permitía  reír por unos instantes, y rompía la monotonía de la clase.

Los estudios fueron, sin duda los mas complejos de toda la instrucción primaria, yo estudiaba en serio, durante los últimos tres años, había aprendido a hacer la tarea, a leer y a estudiar, como Dios manda, pero en ese año estudiamos como nunca lo habíamos hecho.

 Eso nos sirvió para siempre. Nosotros varias veces ocupamos alguno de los lugares exclusivos de los siete sabios y eso nos hacia estar muy orgullosos, ya que el gusto, podía durarnos una semana o varias dependiendo de nuestras calificaciones obtenidas.

EL ULTIMO INTERMEDIO(Las fiestas)

No quiero omitir mis recuerdos sobre las festividades que se desarrollaron en la escuela, cada año, había fiestas por el día de la Madre, el día del niño, las fiestas patrias  y los recordatorios de las fechas históricas , la independencia, el cinco de mayo, el día de la bandera,y la clásica fiesta de fin de cursos, en la que celebrábamos el pase al año siguiente, eran coloridas, alegres, llenas de jubilo y de canciones aprendidas en la escuela, no faltaban los bailes folklóricos y las tablas gimnásticas, ejecutadas por grandes contingentes, a todo lo largo y ancho del patio grande.

Las madres de los educandos habían cortado y cosido disfraces y trajes regionales, de todos los estados de la república y los discos fonográficos(a veces rayados de tantas repeticiones) acompañaban todos los bailables y todas las actuaciones, resultaban muy gratas para todos los asistentes. Pues casi todas las madres y familiares, tenían algún actor, en el elenco de las festividades, y le aplaudían y gritaban a rabiar, cuando lo veían aparecer en escena.

LA LLEGADA DE ROBERTO

Roberto Campa Arroyo, llego a nuestras vidas, y a nuestra querida escuela Primaria, incorporandose  a nuestras vidas escolares  y pronto logramos hacer una amistad duradera, gracias a sus cualidades y capacidades, que siempre fueron muchas, pronto apreciamos  sus dotes y logramos hacerlo,  uno más de nuestro equipo

LA GRADUACIÓN

La fiesta de graduación resulto de apoteosis , nos preparamos todo el año para ese día, a los alumnos se les entregaban sus boletas de pase o reprobado , pero a los de sexto, se les entregaría el certificado de  Primaria, el documento que recogía los resultados de los últimos seis años de estudios , ahora ya podíamos asistir a la  escuela Secundaria .

 Se prepararon discursos que repetirían  el niño y niña de mejores promedios obtenidos se bailarían  varios números coreográficos, hubo una gran tabla gimnástica con las clavas(unas pesas de madera que se golpeaban una contra otra y contra el suelo y que hacían mucho ruido) habría un buen discurso de nuestro gran Director Juan Castrejón Rojas, que nos arengaría a continuar con nuestros estudios y a ser hombres de bien , para representar a nuestra escuela a través del mundo, con honor.

El día anterior a la gran fiesta, nos fuimos a cenar a la casa de Justo, fuimos con nuestros padres, pero después de cenar,  opíparamente, como siempre,  como de costumbre nos fuimos a jugar, a los recovecos y oscuros rincones  de la fabrica, que estaba al cruzar una puerta, y después de mucho correr, yo me encontré una escalera de concreto – que yo dije , -no estaba ahí el día anterior- pero me di un duro golpe en la mejilla, con un escalón y tuve como consecuencia inmediata, un ojo de cotorra, es decir de un morado subido que ningún remedio, ni de patente ni casero, me lo quito de la noche a la mañana. Y al otro día

ahí voy a la gran ceremonia,  con mi golpe que casi me cerraba un ojo.

Pero esto no fue todo, al final, vino la fotografía de todo el grupo saliente, en el que yo aparecí, con unos grandes y feísimos anteojos de aviador, que me habían regalado hacia unos días, que me cubrían casi toda la cara ,la sorpresa mayor fue para mis padres, cuando comprobaron al ver la foto, que su retoño aparecía,para la posteridad con casi media cara cubierta, por esos horrorosos anteojos.

LA VIDA DESPUÉS DE LA PRIMARIA

Salimos de la escuela y de la vida ,solo recuerdos borrosos y difuminados vienen a mi mente.  Fuimos a la secundaria ,la preparatoria y estudiamos alguna carrera, nos casamos y tuvimos hijos y nos sucedieron, seguramente, una serie de peripecias de la mas variada índole .  Estudios, trabajos, nacimientos, muertes, enfermedades, salud,  éxitos, fracasos, hallazgos  perdidas, y encuentros.

En fin todo un carrusel de eventos, con los que se conformó, cada una de nuestras respectivas vidas.

Algunas veces, alguno de nosotros supo algo de algún otro, por ejemplo, yo me entere tiempo después, de que Luis tenia una casa, muy cerca de la mía en la ciudad de Cuernavaca , unos días después de que se cambiara a vivir a otra parte.

De Justo siempre he sabido en donde vivía, y nos hemos comunicado por E-mail, pero los caminos de nuestras vidas, siempre fueron divergentes, a pesar de nuestra cercanía .

De Luis no volví a saber nada después de su cambio de casa.

Pero Roberto Campa, después de grandes esfuerzos, se movilizo, y usando todos los medios a su alcance, identifico y encontró a Justo. Un tiempo después  ,recordando mis apellidos, envío una carta al domicilio equivocado de mi hermano y al  rechazarla el cartero, él mismo recordó que por ahí cerca vivía, un señor de los mismos apellidos y le entrego la carta, y así, mi hermano mas tarde, me la hizo llegar y contestándole por carta lo encontré en Aguascalientes, en donde ahora vive, con su hermosa familia.

Un rato mas tarde, no se porque artes, indagó la dirección de Luis, quien fue parte de esta historia y un gran amigo y compañero de nuestra querida Primaria, con el que no habíamos tenido contacto, desde entonces.

 CONCLUSIÓN

No hay conclusión, de este pobre, pero sentido relato, que apenas ofrece unas someras ideas, de lo que fue el transito de unos buenos amigos, por las primeras letras y de como la vida, los ha vuelto ha encontrar después de la friolera de sesenta y cinco años,  Gracias a Dios.

 ¿Que nos depara el destino? ,¿ Quien lo sabe? , todos seguramente hemos pasado por todas las vicisitudes imaginables y sin  embargo aquí estamos ahora tal y como nos conocimos hace ya tantos años, sin pensar,  ni importarnos, lo que hemos hecho o dejado de hacer, si hicimos fortuna o no, sin comentarios , sin complejos de ninguna clase, sin distingos, ni pretensiones, los mismos amigos de hace muchísimos años que hoy este cuarteto de afiliados al INSEN (Instituto Nacional de la  Senectud), añoramos recordando con cariño nuestra perdida infancia.

¿Partiremos pronto? ¿Viviremos muchos años mas? ¿Quien lo sabe? Solo nuestros hijos nos recordaran y no por mucho tiempo, ellos les dirán a sus hijos mirando una foto del abuelo,  – Mira este fue tu Abuelo, él, estudio en México , en una escuela del gobierno, pero que en esos años, si había buenas escuelas y maestros y de veras se estudiaba y aprendías -.

Que mas podemos hacer por ahora, que recordar nuestras primeras letras y a nuestros queridos maestros, recordar esas anécdotas , que vivimos , cerca de unos padres amantísimos, que nos dieron tanta felicidad en nuestra niñez y seguir celebrando que hemos sido, somos y seguiremos  siendo siempre realmente amigos.

Postdata Uno

Espero les haya gustado la narración anterior y que perdonen errores, equivocaciones y malentendidos que seguramente pueblan mi relato, estoy seguro de haber cometido varios pecados, veniales de olvido y falta de precisión , que espero  seguramente sean compensados por mi buena voluntad  y sana  intención,  ya que todos ellos son completamente involuntarios, fruto de mi pobre memoria y avanzada edad.

Postdata Dos

Unos años después de haber escrito estas líneas, Roberto se nos adelantó, estamos seguros de que por ahí le encontraremos, para

 comentar otras anécdotas olvidadas

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