SU PERSISTENTE PRESENCIA

Ayer fui a pasear contigo

Otra vez me tomaste de la mano

y como tantas veces

me instruiste con tus comentarios

y me hiciste reír con tu gracejo.

Volvimos a recordar tus anécdotas

tantas veces repetidas

y volvimos a recrear los bellos instantes

que nos prodigaste.

Recorrimos tu señorial Saltillo,

la machaca y el cabrito

y los dulces de leche de la Tia

Fuimos tambien al Cacahuatal,

el primer lugar en que se instaló


su querida Escuela Medico Militar.

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