Querido Fernando:
Por no saber que regalarte
Dizque me puse a pensar en el pasado
Y hoy después, hasta agotarme
Solo estas líneas he formado.
Caserón circunspecto y misterioso,
local de todas las humanidades.
Tu número recuerdo como esbozo,
de mis infantiles veleidades.
Y el nombre distintivo de tu calle,
rememora las ciudades del oriente,
de persas y fenicios puerta y valle
que recuerdan al Trípoli hoy ausente.
Solariega, medieval y misteriosa,
de perderte entre los recovecos,
La memoria te reclama, celosa
en las circunvoluciones, de los ecos.
Cuantas anécdotas y sueños,
cuantas infantiles diabluras;
Casas en los árboles, pergeños
de innumerables travesuras.
Cornucopia magnánima,
de toda clase de bienes.
Eterno laberinto de ánimas
de niños y canas en las sienes.
Mezcla inextricable de razas,
parentescos y amistades.
Babel constante que nunca pasa,
conjunto de amigos y soledades.
Feria de inventos y cacharros,
lo mismo zapatos que tacones,
invenciones y partes para carro,
y otras raras desproporciones.
Zoológico interminable de animales,
granja con patos y palomas.
Con cocina de conchas y otros panes,
que en el horno eléctrico se asoman.
Venta de leche fresca de vaca,
huevos, de pato y de gallina.
Carnitas del día de la matanza,
y venta de chicharrón y carne fina.
Umbría óptica con antiguos trebejos.
Mientras el humo del póker difumina,
la charla y estrategia de los viejos,
que fuman, beben y charlan con estima.
Parafernalia de recuerdos infinita,
Notas de un piano que resuenan,
palabras de niños y gente que grita
y coros inentendibles que las pueblan.
Patrón recalcitrante, jefe de familias,
Jeque de los clanes y timón tu padre
de la gran Arca,variopinta sede de rencillas
Serrallo y tribu, de convivencia alarde.
Perdona que no evoque ningún nombre,
porque estoy seguro que harán falta
Y puede ser que hasta alguno sobre,
en aquel loco pandemonium de la casa.
Cada día más remotos y lejanos,
pensamientos y remembranzas,
de un pasado que hace poco dejamos
Y que hoy, hasta aquí, nos alcanza.