LA ULTIMA PIEZA DEL ROMPECABEZAS

Era un día como cualquier otro entre semana. El reloj despertador empezó a sonar como siempre a la misma hora. Entreabriendo los ojos se desperezo, y empezó a estirar las piernas y brazos como todos los días. Luego de un sólo brinco se incorporó de la cama, aventando al suelo la pijama.

Llegando hasta el baño abrió la llaves de la regadera y sin detenerse, se duchó rápidamente , cortó su barba y su bigote y se secó con cuidado.

Escogiendo una camisa y una corbata, se vistió de prisa, tomó un par de calcetines y zapatos que hacían juego. Se apresuró pasando por la cocina, sirviendo se un vaso de leche y comiendo un plátano a mordidas.

Desde la ventana, dirigiendo su control remoto hacia su garage, encendió el motor de su auto a distancia, para ahorrar tiempo. Al salir al garage por el auto oyó un sinnúmero de cláxones que no dejaban de emitir sus estridentes sonidos.

Aunque llamo su atención , pronto pensó en el camino que le esperaba de su casa al trabajo . Subió al auto , encendido hacia unos minutos y operó el botón de apertura de las puertas, efectivamente había fuera de su casa una larga fila de autos en frente de la entrada.

Mirando en el tablero , con la cámara del auto hacia la calle, fue saliendo lentamente, esperando que le dejarán un espacio, y entonces aprovechando que el auto de adelante avanzó y el de atrás no lo hizo, haciendo un giro y apresuradamente se coloco en el espacio vacío.

Nada se movió después de esto : puentes, túneles, callejones, calles, avenidas y carreteras de la ciudad se llenaron de vehículos , no hubo ningún otro movimiento , sólo los estrepitosos ruidos repetidos hasta el infinito, al colocarse la última pieza de ese inmenso, previsible e interminable rompecabezas.

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