Mudos testigos de mi edad,
dan cuenta cada uno por su lado.
de los años de mi vida.
El calendario lleva el detalle
de los días que el arcano,
ha decidido regalarme.
Poco a poco va sumando
el regalo de mi estancia aquí.
Otro testigo el espejo,
Señala todos mis triunfos ,
mis arrugas que surcando mi cara y frente
Indican mis valiosos presentes,
los años que he ido sumando.
Ambos silentes testigos
dan fe y reclaman gracia,
pues mi longevidad es regalo,
que exhibo mientras camino.
Solo gracias tengo que dar
por esta ya larga vida,
que el destino me ha permitido,
acumular con tanta sanidad.
Roberto Villarreal