TODO PASO AQUI CON SU AUSENCIA

Como un reloj que escatimará

dar la hora,

Como si el agua en tropel,

se detuviera de repente.

Y el molino que ha dado vueltas,

se parará.

Como si todas las ruedas del mundo,

dejaran de girar.

Como si todo lo que ha tenido movimiento,

lo perdiera.

El péndulo pierde la inercia,

El agua en gotas se derrama,

El molino rechina suavemente.

Todo esto paso aquí,

 con tu ausencia,

todo calló, todo se detuvo.

No se movió la hoja del árbol,

ni del libro.

Todo se quedo en donde estaba,

no hubo pasos,

ni huellas,

ni sombras.

Todo esto paso aquí,

con tu ausencia.

Como un reloj,

que escatimará dar la hora,

Como si las remolonas manecillas,

se negarán,

a mover los instantes.

Una lánguida flor,

se desmaya,

de envidia.

Por los rojos

Malvones

del mantón,

que cubre

el piano,

deja el florero

y decide

suicidarse,

saliéndose del agua

arrojándose al vacío

de las cuerdas,

que ofrecen

su último compás

de despedida

al recibir

su cuerpo

desfallecido.

Como si el agua

En tropeles detuviera

De repente.

Como si la cascada

enmudeciera

de pronto.

Y el agua

 de arriba,

fuera la ultima.

Sin que nada,

le precediera.

Como un grito,

que se detiene,

en la garganta,

que el alma grita

y la razón calla.

Como cuando tienes

que ponerte un abrigo,

y quisieras,

caminar sin ropa.

Hay veces,

que la caballerosidad,

te obliga,

a decir que no,

Cuando debieras

decir que si.

Y el molino,

que ha dado vueltas,

se parará

Y la piedra,

de amolar,

chirriando

detuviera,

su marcha.

Y la noria,

con sus cuencos,

escurriendo,

no diera,

más vueltas.

También se detendría,

del molinero,

la vida.

Que, con cada paso,

qué pasa,

pasan su vida,

y su casa.

Caminan, su trigo

y su masa,

Y cuando;

la muela, no amuela

La vida

se cansa

y no pasa,

ni el trigo,

ni su masa.

Como si todas,

Las ruedas del mundo,

dejaran de girar.

El engrane,

en la fábrica,

la rueda,

en el carro.

El planeta

en su eje,

la turbina,

el dínamo,

la polea.

Todas,

una a una,

rompiendo sus ejes

o sus dientes,

pierden la fuerza,

y estallan,

rompiendo la inercia,

y aquietándose,

A su pesar,

Revientan

en mil pedazos.

Como todo lo que ha tenido movimiento,

lo perdiera.

Como la mano inerte,

que no llego,

a la caricia.

Como esa palabra entrecortada,

que los labios,

no terminaron,

de pronunciar.

Como la promesa incumplida,

que tus pasos,

no llevaron,

para alcanzar.

Como el grito,

enmudecido,

la risa embozada,

como el perdón,

no llegado,

la pena en disfraz,

Todo truncó,

inacabado,

a medias,

Sin terminar.

Todo esto pasó aquí

con tu ausencia.

Roberto Villarreal Vallin

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