Aunque no ahora , pero si con mayor énfasis , estoy reconociendo los colores, por ejemplo el verde, ese color que me permite reconocer una amplísima gama, que va desde los opacos obscuros, hasta los tibios , cercanos al amarillo, pasando por verdiazules, hasta los tímidos lechosos, que dejan ver lo tierno de su contenido, o los amargos de las hojas perennes, que guardan la vida, aun sin sol, también ahora destaco, dentro de su variedad, los agresivos tonos en los grandes árboles, o como el de las tímidas hojas, que se retraen apenas te acercas a ellas, o las olorosas dentro de las que podemos encontrar; la yerbabuena , o la menta o el oloroso epazote,perejil , albahaca o cilantro y como destacan el color de los cítricos, limones, naranjas o limas y simplemente el pasto que rodea todo lo demás, con varios colores y tonos que cierran el color.
Y que decir de las flores, gama infinita de tipos, formas , fragancias y colores que adornan, perfuman y componen el paisaje, todos los tonos desde tenues y pálidos rosy- blancos a encarnados rojos en medio de todos los rosados,
Las inflorescencias combinadas entre verde-lilas a sutiles moradas y azules coloreadas.Amarillas y blancas entreveradas despierten al alba y se cierran para dormir
Y que hablar de los olores y perfumes de azahares y hueles de noche que confunden sus aromas, con otros frutales; manzanos, limones, naranjas, ciruelos y duraznos de aterciopeladas hojas y curiosos y jugosos frutos.
Y la lucha con los azules del cenit y de las nubes, que con sus latinos nombres dan relevancia para el que las recita; nimbus, cúmulus ,estratos y tantos otros que se confunden con las estrellas de mitológicos nombres ; Sirius, Aldebaran, Betelgeuse,Las Pleyades, y los medios tonos de la tarde-noche que se apagan hacia la noche yendo del azul claro al azul oscuro intenso, siento como el aire delicado vuela de los tenues soplos ,hasta los arrebatados chorros intensos que hacen mover desde las delicadas frondas, hasta las ramas más fuertes de los árboles circunvecinos y los ligeros campanarios que penden de los árboles
Que conjunto más maravilloso, conforma mis cuatro paredes y porque no fue, si no hasta ahora, que tuve que descubrirlo, sus retorcidos troncos añosos, las caprichosas ramas secas, recamadas de hiedras , en donde yo he vivido una muy buena parte de mi vida, los escritorios en que me he sentado, para pergeñar algunos escritos, de más o menos valor, pero que algún día algún pariente mío rescate diciendo”estas son algunas de las chifladuras que escribió , – mi padre,mi tío o mi abuelo- fulano de tal.
Muebles viejos que alguna vez compré , los cuadros ,pinturas de mi gusto de medio pelo. Y las figuritas de todos los materiales, especialmente mi colección de caballos adquiridas por mí, en algunos viajes de negocios o placer, que realice durante un buen número de años. Y tantas y tantas chucherias y mejunjes que “adornan” ahora mi reclusorio provisional.
Ah y olvidaba mis colecciones; de libros, plumas,cuchillos, navajas y relojes de toda clase de tipos ; colores ,tamaños,precios y formas, mi problema ahora será a quien heredarlos.
Y con todas estas parafernalias de paisajes y objetos, hoy la vida me ha enseñado, que un corpúsculo endiablado dicen inventado por el hombre, me ha mantenido enclaustrado a fuerzas, cuidando de no contagiarme , pero además a conocer la debilidad de la naturaleza humana y la fragilidad de sus relaciones, lo que vale un apretón de manos o un buen abrazo o una buena conversación de amigos.
Ya no digamos un beso fraterno o de verdadero amor y tantas otras relaciones entre amigos y compañeros de la vida o de la escuela.
Pues entre una y otra cosa , que cúmulo de experiencias he podido acumular en unos cuantos días en la prisión domiciliaria, más grata del mundo, de la que espero salir si Dios lo permite dentro de un corto tiempo, en esta maravillosa escuela de mi vida, mi casa y la pandemia.